Chile comienza un nuevo ciclo político. A 36 años de la dictadura militar de Augusto Pinochet (1973-1990), llega a La Moneda un presidente conservador como no se había visto en estos años de democracia. La derecha llegó al Gobierno en dos ocasiones con Sebastián Piñera, pero el empresario era un rara avis en su sector político. Con José Antonio Kast vuelve la derecha que conecta con la herencia de Pinochet. Abogado de 60 años, nueve hijos, del movimiento católico Schoenstatt, y fundador del Partido Republicano -que pasó por la derecha a la derecha tradicional- Kast llega con la promesa de un Gobierno de emergencia, centrado en el control de la delincuencia, el freno de la migración irregular y el crecimiento económico. Sucederá a Gabriel Boric, líder de una nueva generación de izquierda, que llegó al poder en 2022 con la idea de que en Chile se enterrara el neoliberalismo. Lo que surgió en estos años, sin embargo, fue una ciudadanía que, impaciente y asustada por los delitos, le da la oportunidad ahora al primer presidente que no ha cortado con Pinochet, aunque en esta campaña, en su tercer intento, optó por el pragmatismo y dejar de lado la nostalgia autoritaria y silenciar sus creencias contrarias a las libertades individuales, como el aborto.

